Predicciones Oscars 2014

Como se dice coloquialmente, procedo a mojarme el potito y estipular mis predicciones en 12 categorías de los Oscar 2014, a una semana de su entrega el domingo 2 de marzo.



Mejor Película
Va a ganar: 12 Years A Slave
Podría ganar: Gravity
Debería ganar: Her
Faltó: Before Midnight

Mejor Director
Va a ganar: Alfonso Cuarón – Gravity
Podría ganar: Steve McQueen – 12 Years A Slave
Debería ganar: EMPATE: Alfonso Cuarón – Gravity + Martin Scorsese – The Wolf of Wall Street
Faltó: Spike Jonze – Her

Mejor Actriz
Va a ganar: Cate Blanchett – Blue Jasmine
Podría ganar: Nadie más que Cate, seamos realistas.
Debería ganar: EMPATE: Cate Blanchett – Blue Jasmine + Judi Dench – Philomena
Faltó: Julie Delpy – Before Midnight

Mejor Actor
Va a ganar: Matthew McConaughey – Dallas Buyers Club
Podría ganar: Chiwetel Ejiofor – 12 Years A Slave
Debería ganar: Matthew McConaughey – Dallas Buyers Club
Faltó: Mads Mikkelsen – Jagten

Mejor Actriz de Reparto
Va ganar: Lupita Nyong’o – 12 Years A Slave
Podría ganar: Jennifer Lawrence – American Hustle
Debería ganar: Lupita Nyong’o – 12 Years A Slave
Faltó: Scarlett Johansson - Her

Mejor Actor de Reparto
Va a ganar: Jared Leto – Dallas Buyers Club
Podría ganar: Muy poco probable, pero Barkhad Abdi – Captain Phillips
Debería ganar: EMPATE: Jared Leto – Dallas Buyers Club + Michael Fassbender – 12 Years A Slave
Faltó: Steve Coogan – Philomena

Mejor Guión Original
Va a ganar: Her – Spike Jonze
Podría ganar: American Hustle – David O. Russell, Eric Warren Singer
Debería ganar: Her – Spike Jonze
Faltó: Inside Llewyn Davis – Joel & Ethan Coen

Mejor Guión Adaptado
Va a ganar: 12 Years A Slave – John Ridley
Podría ganar: Philomena – Jeff Pope, Steve Coogan
Debería ganar: The Wolf of Wall Street – Terence Winter
Faltó: The Hunger Games: Catching Fire – Simon Beaufoy, Michael Arndt (sí, leyó bien)

Mejor Banda Sonora Original
Va a ganar: Gravity – Steven Price
Podría ganar: Philomena - Alexandre Desplat
Debería ganar: Gravity – Steven Price
Bonus de cariño hipster: Her – Will Buttler, Andy Koyama (Arcade Fire)
Faltó: Frozen – Christophe Beck

Mejor Canción Original
Va a ganar: Frozen –“ Let It Go”, interpretada por Idina Menzel
Podría ganar: Mandela: Long Walk to Freedom – “Ordinary Love” – interpretada por U2
Debería ganar: Frozen – “Let It Go”, interpretada por Idina Menzel
Bonus de cariño hipster: Her – “The Moon Song”, interpretada por Karen O
Faltó: The Great Gatsby – “Young and Beautiful”, interpretada por Lana Del Rey

Mejor Película Extranjera
Va a ganar: La Grande Bellezza – Italia
Podría ganar: Jagten – Dinamarca
Debería ganar: Jagten – Dinamarca
Faltó: por problemas de fechas y reglas de la Academia, Blue is the Warmest Color (Francia) quedó fuera de competencia.

Mejor Película Animada
Va a ganar: Frozen
Podría ganar: The Wind Rises
Debería ganar: Frozen
Faltó: Monsters University

Top 10 2013

Con ustedes, y en mi humilde-no-tan-humilde opinión, las mejores películas del 2013 y los respectivos premios que les asigno.

1.- Upstream Color
*Mejor Película
*Mejor Director - Shane Carrouth
*Mejor Montaje



2.- Gravity
*Mejor Fotografía - Emmanuel Lubezki
*Mejores Efectos Especiales
*Mejor Mezcla y Edición de Sonido
*Mejor Banda Sonora Original - Steven Price



3.- Blue is the Warmest Color (La Vie d'Adèle)
*Mejor Película de habla no inglesa



4.- Dallas Buyers Club
*Mejor Actor de Reparto - Jared Leto
*Mejor Guión Original



5.- Blue Jasmine
*Mejor Actriz - Cate Blanchett



6.- Enough Said
*Mejor Comedia



7.-Jagten
*Mejor Actor - Mads Mikkelsen



8.- 12 Years A Slave
*Mejor Guión Adaptado
*Mejor Dirección de Arte
*Mejor Vestuario
*Mejor Maquillaje



9.- American Hustle
*Mejor Actriz de Reparto - Jennifer Lawrence



10.- The Hunger Games: Catching Fire
*Mejor Película de Acción

Azul

Blue is the Warmest Color
La Vie d'Adèle
2013
Dir. Abdellatif Kechiche



Lo difícil de escribir sobre cine, especialmente cuando se supone que uno es un “experto” (término más ridículo que ése no puede haber), es que existe la convención de que se debe aproximar lo más posible a un juicio imparcial que dispense las conexiones emocionales o cualquier accidente de la experiencia particular que le ocurran al crítico con el visionado de una película – hace años que desistí de este modo porque no puedo mentirles, estimados; hay películas que nos mueven las entrañas de goce y emoción como a otros de asco, y ocurre simplemente porque nuestras experiencias de vida nos configuran de modo tal que apreciamos una misma cosa de modos enteramente distintos. Así, tengo amigos que absolutamente despreciaron Blue is the Warmest Color, la ganadora de la Palm d’Or en Cannes de este año – y por el contrario, gente como yo, que la considera una de las cintas más potentes, honestas, desgarradoras, dulces y terribles de este año, y de los últimos años en general.

La larga crónica (172 min) del romance entre Adèle, una joven colegiala, y Emma, una emancipada artista visual, es un relato exhaustivo y descarnado de una relación que trasciende absolutamente el detalle menor de su lesbianismo, y la cinta se encarga de convertir este hecho en la más trivial de las circunstancias. En esta exploración exhaustiva, la película construye al personaje de Adèle capa por capa, descubrimiento por descubrimiento, hasta que su relación con Emma llega al punto de ebullición en que el espectador no puede más que empatizar con su puro y apasionado deseo por la joven de cabello azul.



No hay grandes vueltas de tuerca, y de hecho la historia transita por lugares bastante familiares, pero es la fuerza de las actuaciones y la sinceridad de Kechiche para narrar que enriquecen el relato y lo hacen irresistible. Incluso las polémicas (y numerosas) escenas de sexo (una de ellas de 7 minutos de duración) contribuyen a la sensación general de absoluta intimidad, de una desnudez que traspasa con creces lo literal y lo físico y termina siendo la evidencia más tangible de la pasión que ambas protagonistas comparten, y que vuelven la historia tan universal.

Sí es una película exigente, principalmente en términos de tiempo. No es para nada compleja de entender, pero sí puede ser exasperante si vuestros gustos radican en películas muy sintéticas de 80 minutos que cuenten absolutamente lo esencial. Me declaro acérrimo enemigo de ese tipo de cine (mientras exploren viajes de personajes, y no miradas perdidas eternas o planos de árboles), aunque me cueste la cabeza y mi credibilidad como realizador. Hay historias que se pueden contar en hora y media. De hecho quizá la mayoría pueden serlo. Pero la dedicación que Kechiche y otros directores (como Xavier Dolan, con la curiosamente similar Laurence Anyways, revisada hace un tiempo) le dan a los detalles, al espacio que se merecen los personajes cuando realmente son queridos y no son sólo vehículos para contar la historia, es lo que marca la diferencia y hacen que relatos de tres horas se sientan no sólo satisfactorios, sino trascendentales.


8/10 Obra maestra.

Top 30 versión 2013

Mi criterio para elegir mis películas favoritas dista mucho del raciocinio: para ser justos, en verdad es pura tripa. Por eso es que no están ni Citizen Kane ni muchas otras "grandes obras maestras del cine"; si una película no me emociona, si no me hace decir "ésta película soy yo", no tiene cabida en la lista. Con ustedes, la versión 2013 de mis 30 cintas preferidas.

1.- The Hours (2002, Stephen Daldry)














2.- Persona (1966, Ingmar Bergman)













3.- Synecdoque New York (2008, Charlie Kaufman)


















4.- Who's Afraid of Virginia Woolf? (1966, Mike Nichols)













5.- Hedwig and the Angry Inch (2001, John Cameron Mitchell)









6.- Scenes from a Marriage (1973, Ingmar Bergman)











7.- Angels in America (2003, Mike Nichols)














8.- Laurence Anyways (2012, Xavier Dolan)
















9.- Magnolia (1999, Paul Thomas Anderson)











10.- Tarnation (2003, Jonathan Caouette)


















11.- Cries and Whispers (1972, Ingmar Bergman)














12.- Beauty & the Beast (1991, Gary Trousdale, Kirk Wise)













13.- Solaris (2002, Steven Soderbergh)


















14.- Shortbus (2006, John Cameron Mitchell)















15.- Atonement (2007, Joe Wright)














16.- Before Sunrise/Before Sunset/Before Midnight (1995,2004, 2013, Richard Linklater)










































17.- Schindler's List (1993, Steven Spielberg)
















18.- The English Patient (1996, Anthony Minghella)













19.- Autumm Sonata (1978, Ingmar Bergman)















20.- The Godfather (1972, F.F. Coppola)














21.- A Zed and Two Noughts (1985, Peter Greenaway)














22.- Nattvardsgasterna (Winter Light, 1962, Ingmar Bergman)
















23.- Amadeus (1984, Milos Forman)















24.- In The Mood for Love (2000, Wong Kar Wai)
















25.- As Good As It Gets (1997, James L. Brooks)













26.- The Exorcist (1973, William Friedkin)














27.- The Silence of the Lambs (1991, Jonathan Demme)













28.- Koyaanisqatsi (1982, Goddfrey Reggio)











29.- Gone with the Wind (1939, Victor Fleming)

















30.- Sophie's Choice (1982, Alan J. Pakula)

Don't Let Go

Gravity
2013
Dir. Alfonso Cuarón




Dos astronautas se quedan varados en el espacio. En estas ocho palabras se resume toda la historia de Gravedad, y es precisamente esa simplicidad de la propuesta la que le permite explotar al máximo su premisa y convertirse en la película mejor criticada del año, y en lo que ha sido llamado (y puedo corroborarlo) un cambio en el paradigma de la narración cinematográfica, especialmente en lo que concierne los efectos visuales y el 3D al servicio de la efectividad del relato.

La historia sigue a la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock), ingeniera en su primer viaje al espacio, y Matt Kowalsky (George Clooney), astronauta experto, mientras intentan sobrevivir después que una lluvia de desechos crea una reacción en cadena que destruye todo a su paso y los deja a la deriva, sin comunicación a Tierra y prácticamente nulas posibilidades de regresar. Esto convierte a Gravedad en el más primordial relato de supervivencia, bajo las condiciones imprevisibles e inclementes del espacio exterior.



Mientras que resulta evidente que ni la historia ni los personajes son de una complejidad abismal, la tremenda habilidad de Cuarón y las sublimes actuaciones de Bullock (en especial) y Clooney llevan la película hasta su punto de ebullición, convirtiéndola no sólo en un genial logro técnico, sino que también en un recordatorio vívido de por qué vamos al cine en primer lugar. Aún en todo su despliegue de suprema visualidad, Cuarón incluso encuentra el espacio para dotar y desarrollar en la historia un tema: el aprender a dejar ir, y quedarnos sólo con lo necesario para vivir (no por nada el tagline de la película es “No te sueltes”, y el mismo nombre Gravedad hace referencia a lo que nos atrae y nos hace peso, además de haber múltiples referencias, literales a veces, sobre despojarse de cosas y dejar ir, y aferrarse sólo a lo vital), con la doctora Stone siendo la guía en el viaje que emprendemos con ella a través de las circunstancias que la vida nos pone enfrente y nos obligan a tomar las más difíciles decisiones.



Gravedad es cine puro en el sentido que su ambición única es emocionarnos, movernos, encantarnos, dejarnos al borde de nuestros asientos, y logra todo eso con creces en noventa minutos casi perfectos - una sola escena, bastante controversial por eso mismo, previene a la película de serlo en su totalidad, pero que no merma en absoluto su logro. Y es de esperar que estos logros se reflejen también en la temporada de premios, donde se anticipa reconocimiento no sólo en las categorías técnicas (prácticamente ya ganó el Oscar por Efectos Visuales y Fotografía), sino también en las categorías mayores de Mejor Actriz, Director, y Película.


8/10 Obra maestra.

Tan fría como un...

Iglú
2013
Dir. Diego Ruiz



El debut como director del actor nacional Diego Ruiz (Navidad, Drama) consigue un logro no despreciable: condensa, en noventa minutos, el sueño del artista chileno de desplegar toda su pretensión cosmopolita wannabe y, así, ser un compendio de clichés del cine nacional de “circuitos alternativos”. El protagonista joven, artista, de sexualidad conflictuada, fármaco-dependiente, solitario, que se desdobla y encuentra a través de la propia soledad y conflictos de su vecina psicóloga, bizarro-parlante, herbofílica – el checklist está completo. La trama transita íntegramente por los lugares comunes de la intimidad como refugio del mundo, la necesidad de ser salvado por otro, el artista como un individuo sensible, conflictuado y en un grado incomprendido; temas que, siendo sinceros, no está nada mal abordar (aunque son prácticamente los únicos que se abordan), pero en el contexto del cine nacional, y específicamente bajo el tratamiento que Ruiz les otorga, se ven dramáticamente disminuidos por su incapacidad para ser plasmados de forma fresca y efectiva, y el resultado es, como se lo describió al principio, un popurrí, una enciclopedia de todas las fascinaciones estilísticas de los jóvenes realizadores chilenos que ven un Xavier Dolan (o incluso una Marialy Rivas) y quieren de inmediato imitarlo, pero difícilmente es un esfuerzo que se sostenga por sí mismo.



A ratos Iglú tiene buenas intenciones, como hacer florecer la relación entre el protagonista, Daniel, y Paula, la psicóloga, pero ambas caracterizaciones son tan plásticas e inaccesibles (lo cual es extraño para tratarse de una película dirigida por un actor que además protagoniza su propia cinta), que los momentos en que debiese estar más expuesta su vulnerabilidad son sólo retazos de un clímax que se deshizo a mitad de camino; el guión se salta varias vías que habrían sido muy útiles para intentar suavizar y darle fluidez al encuentro entre estos dos personajes solitarios, y la ausencia de estos caminos sólo hace que el conflicto dramático parezca fácilmente resuelto y se pierda intensidad hacia el momento más “emocionante” de la historia. En general este tipo de películas nunca convergen en un clímax intenso (el novísimo cine chileno padece de anorgasmia), pero éste en particular se siente estéril y poco apropiado. Hay una sexualización de la intimidad que parece muy superficial, como si la búsqueda del otro fuese de manifiesto siempre física y la soledad estuviese ligada meramente a la necesidad por el cuerpo ajeno. Es cierto que en un primer nivel esto puede llegar a ser cierto, pero la cinta se niega a indagar más allá de esta idea y al final los personajes pareciesen estar perdidos en un tipo de soledad muy somera, y en realidad, poco interesante.

Al final, Iglú no es más que un experimento narcisista que deja entrever una sensibilidad cinematográfica amateur, que aún no logra definirse en cuanto al tino para tratar los conflictos que propone narrativamente. Ante este escenario, uno no puede sino esperar que, al igual que Xavier Dolan (el chiquillo que tantos talentos nacionales citan y adoran), Ruiz sea capaz de superar su fascinación consigo mismo y encuentre mayor honestidad y escrutinio en un esfuerzo futuro.


5.5/10 Medianamente interesante.

Ode to the Geek

Pacific Rim/Titanes del Pacífico
Dir. Guillermo del Toro
2013



Robots peleando contra monstruos gigantes de otra dimensión. La escala de ridiculez de esta premisa es sólo comparable a la del presupuesto astronómico de este sentido homenaje al género kaiju, y el consecuente despliegue de acción y destrucción que se espera en una superproducción del 2013. Lo que Pacific Rim hizo bien, sin embargo (igual que Avatar, e incluso mejor) fue superar lo absurdo con un evidente amor por su material y su mitología – amor que se permea notoriamente hacia el público y le permiten a escépticos snobs como a quien leen, el disfrutar e incluso ser partícipes de la experiencia.

La película es un gigantesco intertexto. Dialoga con un sinnúmero de referencias, desde Godzilla a Robotech a Neon Genesis Evangelion, pero más interesantemente aún, establece jocosas y lúdicas relaciones con la subcultura que las sostiene – dicho sin más ni menos, los geeks. Toda Pacific Rim es un a elefantiásica, sincera, aunque conflictuada, carta de amor a los ñoños, a los que jugaban a los robots y los monstruos, a los que ávidamente coleccionaban e intercambiaban figuritas de acción como quien instaura una religión, y en general, a todos quienes fantasean con el género mecha/kaiju.



La dirección de arte, la fotografía y los efectos visuales están a la altura de una producción de su tipo, aunque la gente a cargo del departamento de sonido parece tener un paradójico problema de insuficiencia auditiva: la mezcla sonora es tan insoportablemente alta durante toda la película, que me parece imperativo que la venta de entradas al cine venga con un descuento para consulta de otorrino. Ni siquiera una película de Michael Bay ostenta todo este nivel de estertor auditivo, lo que deja a Pacific Rim en la lúdica posición de ser resumida de este modo: BRUOOOOOM WNFBFFBASHIKAPOOOOOOWM SGA (destrucción, explosiones) – “hay que pilotear al Jaeger” – TUMFASNFNASHKKKKK RAMJJJROTMANF – “kaijus categoría 4!” – FIKUMSHHTROMPWAAAAZZZZ.

Dentro de toda la ocasional tortura auditiva y el fetiche tecnológico existen ciertas dimensiones de desarrollo humano que vale la pena revisar. Aparte de los evidentes paralelos eco-friendly (los kaiju, como los huracanes, están clasificados en cinco categorías, trayendo toda una lectura sobre el hombre vs naturaleza y las metáforas de la contaminación), la historia en sí se construye sobre la base de una subdesarrollada, pero aún así interesante, metáfora sobre los vínculos y los recuerdos y dolores compartidos (los pilotos de los Jaeger deben maniobrar los robots estableciendo una conexión neuronal mutua que les permite acceder a la mente del otro, recuerdos y emociones incluidas), dando pie a un par de escenas que se permiten brillar entre toda la parafernalia destructiva.



Pero hablando de metáforas, y a pesar de todo lo entretenida y emocionante que puede ser, no deja de causar sospecha que Del Toro y compañía se hayan olvidado sobre la metáfora primordial de los kaiju – tal como el original, Godzilla, corresponden a alegorías sobre el horror de la invasión estadounidense a Japón vía las armas nucleares. Y por supuesto (leve spoiler), ¿cómo creen ustedes que nuestros héroes salvan al mundo en esta oportunidad? Para refleccionar, como diría nuestra querida Sabrina Subenires.

6.5/10   Muy interesante